Lo que no se ha ido


 


He escuchado hoy una frase que se me ha quedado rondando:
"la comodidad mata sueños".

Y lo curioso es que no me he sentido identificada,
porque ahora mismo mi vida no es cómoda.

No estoy en ese sofá blando del que no apetece levantase.
Más bien estoy en ese punto en que a veces todo se mueve,
en el que hay días que cuestan,
en el que avanzar no siempre es ligero.

Y aun así...
el sueño sigue ahí.

Entonces he pensado...
quizá no es la comodidad lo que mata los sueños.
Quizá lo que los apaga es olvidarte de ellos.

Porque puedes estar muy cómoda...
y sentir, en el fondo, que te estás traicionando poquito a poco.
Pero también puedes estar incómoda, cansada, incluso perdida...
y, aun así, irte alejando de lo que quieres.

Porque cuando todo pesa,
cuando todo cuesta,
también es fácil dejar de elegirte.

Y ahí...
el sueño no se rompe de golpe.
Se va apagando en silencio.

Yo ahora mismo no vivo en la comodidad.
Vivo en ese lugar raro entre lo que ya no quiero
y lo que todavía estoy construyendo.

Y a veces no es bonito.
A veces no es fácil.
A veces me gustaría parar un poco todo.

Pero hay algo que no se ha ido:
esa sensación de que estoy caminando hacia algo que es mío.

Y entonces entiendo algo...
que no es la comodidad lo que decide si un sueñe vive o muere.

Porque incluso en medio del cansancio,
incluso cuando nada es fácil,
si lo sigues eligiendo...
el sueño sigue vivo.

Así que quizá la pregunta no es
si estamos demasiado cómodos o demasiado incómodos...

Quizá la pregunta es:
¿sigo escuchando lo que de verdad quiero,
o lo he tapado con ruido, con rutina, con miedo?

Porque los sueños no necesitan una vida perfecta.
Necesitan que no te olvides de ellos.

Y yo...
aunque a veces me canse,
aunque a veces dude,
no quiero olvidarme.

Porque al final, lo que de verdad apaga un sueño
no es estar demasiado cómodo...
es dejar de elegirlo.

Comentarios

  1. Tal vez sea una transición entre dejar atrás expectativas, ideales o proyectos que no se cumplieron, para concentrarse en la realidad tal como es. Es un gesto de desprendimiento, aunque melancólico

    Luego un pasaje hacia la imaginación ,a nuestra capacidad de soñar ya en la creatividad o de la libertad emocional.,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Ricardo.
      Sí... hay algo de soltar, aunque a veces duela.
      Pero quizá no es dejar de soñar, sino aprender a hacerlo desde un lugar más verdadero. No como pensábamos, sino como ahora somos.

      Eliminar
    2. Si, quizá tiene que ver con eso… con ajustar lo que sentimos a quienes somos ahora, porque un cambio ocurre a veces sin saberlo y no siempre encaje con lo que imaginábamos

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Habitar el vacío

Cuando una radio se apaga

El olor a limpio, donde empieza la paz