El arte de encontrar sin buscar
Hay encuentros que suceden entre personas. Otros ocurren entre una palabra y un corazón. Así me ocurre cada vez que escucho la palabra serendipia . Vivimos haciendo planes, trazando rutas, imaginando cómo deberían suceder las cosas. Pensamos que la felicidad llegará cuando todo encaje según nuestros cálculos. Pero la vida, con su misteriosa manera de actuar, suele sonreír desde otro lugar. A veces una conversación aparece justo cuando la necesitábamos. Un libro cae en nuestras manos en el momento exacto. Una canción nos encuentra en medio de una tormenta interior. Una persona llega sin avisar y deja una luz encendida donde antes había sombras. Y entonces comprendemos algo hermoso: no todo lo valioso en nuestra vida fue buscado. La serendipia nos recuerda que existen regalos que no nacen de la planificación, sino de la apertura. Que no todo depende de correr detrás de las respuestas; algunas respuestas llegan caminando hacia nosotros. Quizá por eso conviene mantener la mirada despierta ...