Cuando una conversación remueve algo más profundo
Hace unos días tuve una conversación que me hizo reflexionar mucho. No fue una discusión. No hubo malas palabras ni reproches. Fue una de esas conversaciones incómodas que nadie desea tener y que, sin embargo, a veces son necesarias. Al terminar, me sentí triste. Durante un rato pensé que lo que me había dolido eran las palabras que había escuchado. Pero con el paso de los días comprendí que aquello solo había sido la superficie. A veces creemos que nos duele lo que nos dicen, cuando en realidad nos duele lo que eso despierta dentro de nosotros. Hay comentarios que pasan de largo y otros que encuentran algo que ya estaba ahí. Un miedo, una duda, una inseguridad que quizá llevamos tiempo intentando ignorar. En mi caso, aquella conversación despertó una pregunta que me acompaña desde hace tiempo: ¿Seré suficiente? Suficiente para hacer bien mi trabajo. Suficiente para sacar adelante mis proyectos. Suficiente para construir la vida que estoy intentando crear. Y entonces compre...