La pulsera que llegó sola



Hace tiempo me compré una pulsera roja con nudos. Había oído que este tipo de pulseras simbolizan protección y que, según algunas tradiciones, deben ser regaladas para que tengan todo su significado.

La compré yo misma.

No me importó demasiado. Me gustaba. Me recordaba que, incluso en los días caóticos, podía intentar caminar con calma y buena intención.

Y entonces ocurrió algo curioso.

Hace unos días compré una cajita con elementos para limpieza energética de espacios. Entre todas las cosas que contenía apareció una sorpresa: una pulsera roja. Esta vez no la había elegido yo. Venía de regalo.

Me hizo sonreír.

No porque crea que una pulsera tenga poderes mágicos, sino porque a veces la vida tiene una manera peculiar de jugar con los símbolos.

Llevaba una pulsera roja porque me gustaba lo que representaba. Y de repente, sin buscarlo, llegó otra. Como si el universo me dijera: "Bueno, si tanta ilusión te hacía que fuera un regalo, aquí tienes".

Quizá no sea una señal.

O quizá las señales no son más que momentos cotidianos a los que prestamos atención.

La nueva pulsera lleva un símbolo entrelazado, un nudo sin principio ni final. Dicen que representa la conexión entre todas las cosas. Me gusta esa idea. Me recuerda que nada de lo que vivimos está aislado. Cada encuentro, cada pérdida, cada aprendizaje y cada alegría forman parte de un dibujo mucho más grande que rara vez alcanzamos a ver completo.

A veces pasamos la vida esperando grandes respuestas.

Y, sin embargo, algunas de las cosas que más nos acompañan llegan disfrazadas de detalles pequeños: una conversación inesperada, una canción que aparece justo cuando la necesitamos, una coincidencia imposible o una sencilla pulsera roja.

Quizá la magia no esté en el objeto.

Quizá la magia esté en la capacidad de seguir maravillándonos.

Comentarios

  1. La importancia de los pequeños detalles 😊😊

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  2. La vida siempre nos sorprende amiga de mentiras jajaja, y piensa siempre que lo mejor está por llegar, a cumplir sueños preciosa. Ya sabes que te quiero mucho nena.

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