Rendirse no es una opción
Rendirse no siempre tiene forma de abandono.
A veces se disfraza de cansancio razonable,
de "ya está bien así",
de "no pasa nada si lo dejo".
A veces se disfraza de cansancio razonable,
de "ya está bien así",
de "no pasa nada si lo dejo".
Pero yo sé cuándo no es descanso.
Sé cuándo es rendición.
Rendirse no es una opción cuando miro a mis hijos y entiendo que no esperan de mí perfección, sino presencia.
Que mi forma de seguir, incluso cansada, incluso dudando,
les enseña algo que no cabe en palabras:
que la vida no se abandona a mitad de camino.
Rendirse no es una opción cuando levanto una empresa desde abajo,
con más fe que certezas,
con días en los que todo parece frágil
y aun así sigo.
Porque crear algo propio no es solo economía:
es identidad.
Es decir aquí estoy sin pedir permiso.
Rendirse no es una opción en mis relaciones,
aunque duela,
aunque no siempre me sienta vista,
aunque tenga que aprender, todavía,
a distinguir entre esperar y sostenerme.
No sigo porque sea fácil.
Sigo porque sé quién soy cuando no me rindo.
Rendirse sería traicionarse.
Y no hablo de aguantarlo todo.
Hablo de no apagarme.
De no volverme pequeña para que la vida pese menos.
Hay días en los que avanzo un paso.
Otros, solo respiro.
Y también eso cuenta.
Porque rendirse no es parar.
Rendirse es dejar de creer.
Y yo, incluso en el cansancio,
incluso en la duda,
sigo creyendo.
En mis hijos.
En lo que estoy construyendo.
En mí.
Y mientras eso siga vivo,
rendirse no es una opción.

Y no te rindes !! aunque el camino sea durisimo, que lo es
ResponderEliminarRendirse no es una opción como tú me has ayudado a comprenderlo hay que seguir como tú lo demuestras cada día
Eliminar