Habitar el vacío

 

















Mi alma está cansada
porque ha tenido que ser fuerte cuando no quería,
porque no siempre pudo romperse
y aun así siguió.

Está cansada de aguantar sin testigos,
de recomponerse deprisa,
de no tener tiempo para caer
porque siempre había algo más urgente.

Estoy cansada de entenderlo todo.
De justificarlo todo.
De ser la adulta responsable
cuando por dentro solo quería parar y llorar
sin tener que explicarme.

Mi alma está cansada
de sostener lo que no se nombra,
de tragarse palabras,
de vivir con miedo a no poder más
y aun así levantarse.

No estoy mal.
Estoy agotada de tanto resistir.

Y no quiero lecciones,
ni mensajes luminosos,
ni que me digan que “todo pasa”.

Hoy solo quiero reconocer
que me pesa existir algunos días,
que a veces vivir duele,
y que eso también es verdad.

Si tengo que sanar,
que sea despacio.
Si tengo que seguir,
que sea con menos carga.

Porque no necesito ser más fuerte.
Necesito ser menos exigida,
incluso por mí.




Sigo aquí.


__________________________________

Este texto no busca respuestas.
Nació de un momento concreto y de la necesidad de mirarlo sin prisa.
Si algo de esto te resuena, no estás en ello a solas.









Comentarios

  1. Que bonito y sentido escribes prima, besos. ❤️

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué tristeza es la más profunda es sentirse por dentro vacío y en la oscuridad pero siempre con una sonrisa por fuera para que nadie sepa tu dolor

      Eliminar
  2. La perseverancia es clave, y confiar en que la orilla está más cerca de lo que parece, ayuda a renovar fuerzas. ¡Seguimos adelante! , tu siempre has podido ver el horizonte de cerca.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias. A veces lo más difícil no es seguir, es permitirte parar sin sentir que estás fallando. Hay días en los que no necesito ver la orilla, solo no hundirme. Y eso también cuenta.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Cuando una radio se apaga

El olor a limpio, donde empieza la paz