Creer o saber

Construir por fuera, ordenarse por dentro

Últimamente pienso mucho en eso de mirar hacia dentro. 
No como algo grandilocuente ni místico, 
sino como un gesto sencillo,
casi cotidiano.

A veces creemos que la vida consiste en correr,
en producir,
en demostrar.
Y, sin embargo, hay momentos y personas
que nos recuerdan otra cosa:
que también se puede vivir escuchándose.

Hay quienes hablan de creer.
Otros hablan de saber.
Y quizá la diferencia esté en esto:
creer mira hacia fuera,
pero saber...
saber nace cuando uno se observa con honestidad.

Yo estoy en un momento así.
Construyendo algo nuevo por fuera,
sí...
pero, sobre todo, ordenándome por dentro.
Aprendiendo a hacer las cosas con calma,
sin traicionarme,
sin ruido innecesario.

He pensado que tal vez eso sea lo verdaderamente esencial:
no tener todas las respuestas,
sino atrevernos a habitarnos.

Porque cuando una se estudia por dentro,
con respeto,
con paciencia,
empieza a entender qué le da paz
y qué ya no le pertenece.

Y entonces, casi sin darse cuenta,
la vida empieza a colocarse sola.

Tal vez no venimos a creer en algo,
sino a recordarnos.

________________________________

Este texto nace de una reflexión sencilla:
la importancia de escucharnos en medio del ruido,
de construir sin perder la calma
y de mirar hacia dentro como acto de cuidado.
La pregunta que lo atraviesa es simple, pero profunda:
¿creer o saber?
Creer como idea que viene de fuera,
o saber como experiencia que se descubre al escucharse.
No habla de respuestas absolutas,
sino de procesos.
De ese momento vital en el que una empieza a ordenar su mundo exterior
solo después de haber hecho un poco de silencio por dentro.




Comentarios

  1. Yo he escuchado y antes de construir tendré que romper el muro que yo mismo me he creado gracias

    ResponderEliminar

Publicar un comentario