El lugar donde habita el "no lo sé"
Hay respuestas que cierran una puerta.
Y hay respuestas que dejan la puerta entreabierta.
Y hay respuestas que dejan la puerta entreabierta.
No es un "sí".
Tampoco es un "no".
Es un "no lo sé".
Y pocas cosas desgastan tanto el alma como vivir demasiado tiempo dentro de un "no lo sé".
Porque la esperanza nunca termina de morir.
Pero tampoco termina de nacer.
Un día piensas que todo sigue igual.
Al siguiente, un silencio te convence de que todo está cambiando.
Y basta un mensaje para volver a respirar.
Hasta que llega el siguiente silencio.
Durante mucho tiempo creí que esperaba una respuesta.
Ahora sé que, en realidad, esperaba una certeza.
Necesitaba saber si algún día ese amor encontraría un lugar donde quedarse o si tendría que aprender a despedirse.
Pero la vida no siempre responde con la claridad que deseamos.
A veces solo nos entrega personas que también están luchando con sus propias sombras.
Personas que dicen:
"No eres tú."
"Estoy roto por dentro."
"No sé si algún día podré sentir lo que tú esperas."
Y una descubre que el dolor no siempre nace del rechazo.
A veces nace de comprender que el otro también está perdido.
Entonces aparece una pregunta mucho más difícil.
¿Hasta cuándo puede esperar el corazón sin olvidarse de sí mismo?
Porque esperar, cuando nace del amor, puede ser un acto hermoso.
Pero esperar hasta dejar la propia vida en pausa...
Eso ya no es amor.
Es abandono.
Y el abandono más doloroso no siempre viene de los demás.
A veces empieza el día en que dejamos de elegirnos para seguir esperando que alguien, algún día, nos elija.
No culpo a quien no puede amar como yo necesito.
Todos libramos batallas que nadie ve.
Pero tampoco quiero seguir librando una guerra contra mí misma.
Quizá amar también consista en aceptar que no podemos acelerar el corazón de nadie.
Ni curar sus heridas.
Ni convertir sus dudas en certezas.
Solo podemos decidir qué hacemos con las nuestras.
Hoy sigo queriendo.
Eso no ha cambiado.
Pero también empiezo a comprender que querer a alguien no debería significar dejar de caminar.
Porque hay una verdad que me ha costado demasiado aprender.
No todas las historias de amor terminan con dos personas caminando juntas.
Algunas terminan cuando una de ellas recuerda que también merece seguir su propio camino.

Cuando es un "no lo sé" termina siendo un "no", porque el "SI" se siente con fuerza y no manifiesta dudas
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